Te había visto con rostro de lluvia 
espiándote cuidadosamente desde mi ventana.
Noté el claro sabor amargo de la angustia
y tanto más que solo se nota cuando se ama.

Me conoces de jovialidades, de nostalgias,
- creo que debí presentarme antes que nada -
Soy otra pieza solitaria que vio circunstancia
en donde otros creen que no se halla.

Y sí, me conoces, me has cantado por las calles
como yo lo hacía esperando una ocasión.
Por eso te entiendo siendo desiguales,
cargué con lo mismo y veo que valió la intención.

Aquella princesa ha llegado a mi vida,
ángel de luz, rosedal de sueños y magnitudes:
Veme aquí, ¡ya se agruparon nuestras islas!
Ten fe en mi amor, mi trato es igual de dulce.

Sonrío con las estrellas y soy amigo de ellas.
Tú contagiaste, tú lo estás sacando a relucir,
así que no te queda de otra, belleza,
te extiendo los brazos para que sueñes junto a mí.




No te amé delirando con mi edad,
sino que te amé con más edad de la que tengo.
No te amé a lo disimulado o carente de paz,
sino a lo grande como suelen ser los sueños.

No soy poeta, ni se dé eso ni de rimas, 
soy un chirrido, alguien que murmura despacito.
Visto con ropa exclusiva, a veces, con camisa,
a veces sin gracia como para pasar inadvertido.

Ese soy yo: ventilando mis puestas de sol,
creando inviernos donde hay otoños.
Dirigiéndome al mar por seguir un farol.
por una sonrisa creciente, por un globo.

Pero nunca te amé para negociar un cambio,
yo no soy así: nunca amo para olvidar.
Lo demás son los demás y de esos hay varios:
yo no peco por tus labios, yo peco por amar.

Acaso, ¿habrá que ser tan esquivo
para evitar a quien confía en los cielos?
Hasta lo que se presenta sencillo
puede valerse o verse como un buen intento.

Pero se ha dado así, solo espero que el próximo
controle las disputas de la vida, sus trabas,
para que con ojos bien abiertos y sólidos
envuelva al amor que hallándote se halla.


TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS.
Autor: Geyler Hartley Aranda Rafael
Trujillo - Perú
2016



Si es verdad lo que dicen las estrellas
de un modo parecido las ponen a prueba,
y si fuese verdad... hasta cierto punto llevan
esperanza que acorde a la mía es gemela.

Ah pero a esa chica se le olvida
mirarse al espejo para recordar que es bonita,
si es que lo sabe o no, a simple vista
nada parece cambiarle lo niña cuando es señorita.

La prefiero triste, la imagino triste donde sea,
seguramente se ilusiona con facilidad,
quizás guarda sus sentimientos por pena
como yo, que no soy diestro para enamorar.

Algo muy bonito que trato de adivinar
se teje en los blandos cristales de su encanto;
algo que ansío, algo que mis ojos desean mirar
se verá en un día impreciso, pero exacto.

Y brillarán sus ojos, cerrarán sus extensos llantos
para soñar con la promesa de buscarnos.
Me ganará la dicha y ocurrirá entre ambos:
el amor que no cesará de mirarnos.



Gracias por aparecer en mi vida para irte
como se va lo que nunca tuvo lugar fijo,
lo que hiere mucho; por algo bien dijiste
que no nos hagamos promesas de ningún tipo.

Ahora que te has ido parece que no lo has hecho,
para mi decadente suerte sigo en lo mismo.
Aprender que no volverás lo haré con el tiempo
pues, aunque no valga, no me descuelgo de tu hilo.

Pero, te agradezco por dejarlo así
cuando más se sentía que marcharíamos juntos
de sorpresa cambiaste el rato feliz
por otro que marcaría nuestros mundos.

Como si fuera poco has tomado una buena decisión
y resignado por lo que ya no debería mencionar
faltan hervir ciertas sobras... y por lo que pasó:
nunca fue tan necesario dejarnos en libertad.

Este es un final triste y denigrante en el amor,
pero no usaré otro consuelo que no sea el tiempo.
Ausente me sentaré tranquilo en el sillón
y me haré el distraído con tu recuerdo siniestro.

Llévate contigo que fui yo quien habló de finales
y cuéntale a quien te abrace las entrañas
que para apartarte así cuando el amor es grande
se muere para vida del que amas.




Creo que hoy llegó el día más triste de mi vida,
te haces humo, te reclamo, te odio y eres más profunda;
agotado por sepultarte retrocedo de rodillas
a exigirte la mirada que se convirtió en espuma.

¿Dónde estás? - me pregunto manipulando respuestas
y mientras tanto me dispongo a tu lado.
Nos hacemos débiles cuando deberíamos ser fuerza
como las rosas juntas que forman el ramo.

Queriendo me obligo a recordarte, a amarte,
a saber de tus cabellos dispersos, y de tu sin fin.
Muriendo de la vida sujeto a pulso su cadáver
para creer que sólo con voluntad se puede ser feliz.

Iluso... siempre iluso por un sueño enamorado,
están próximos los finales sin caricias de mujer
¡Y qué me importa si llegado el entusiasmo
no sonrío, no canto, no sé del amor ni sé llegar a él!

Por lo que se difiere en estas dolencias malditas
no negará tu buena vida que la encaminé al amor,
pudo hallar desabrigos, momentos bravíos, caídas,
pero nunca dirá que no fue amor, por mi honor, que no.